Carlos Alberto Duayhe Villaseñor sus presencias ya sin recato o discreción alguna a cualquier lugar al que arriben; ya los esperan –seguros- anfitriones, invitados, curiosos, pares, medios de comunicación, dispuestos a competir con todo en las elecciones presidenciales, ahora o nunca, del 2018.

Desde esas alturas todo es absolutamente diferente, la clave es ahora sí, competir y desde luego ganar.

Con todo y fiestas decembrinas la atención estará muy centrada en todos los personajes, lo que hagan o digan; para eso están las redes, esas que principalmente buscan el voto joven.

Algunos actores, por cierto harto respetables, como el doctor José Narro Robles, aspirante que nunca dice no, está alejado de la oportunidad de contender.

Denotan casi a risa las declaraciones del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, en torno a su homólogo de Hacienda, al exacerbar hasta el límite la personalidad de éste frente a integrantes del cuerpo diplomático, ya de pilón o ñapa lo comparó con el prócer de la historia, don Plutarco Elías Calles, ese que tanto supo guardar las formas y los fondos y que en paz descansa.

Salió entonces el mismo presidente Enrique Peña Nieto a enmendar la nota y eso que no es más que un voto en el universo de su partido, claro de peso. Allí dijo que el candidato no saldrá de aplausos y simpatías, sino de un serio ejercicio del PRI en la selección y ya entrado emitió consejo a la nación: no se despisten, dijo, algo así como no se hagan bolas de su antecesor Carlos Salinas de Gortari.

Como sea los estratagemas políticos están en marcha: un PAN que ya conoce sumas, restas, multiplicaciones y ohhh…las temidas divisiones y luego los quebrados; las mismas dosis matemáticas al pie del cañón por lo que toca al PRD; Dante se deja querer con tal de no perder el registro y ya está metido en el Frente Ciudadano que han formado, ojalá competitivos, hacia lo que viene.

Y entre Rafael Anaya, Miguel Mancera y Alejandra Barrales los intereses legítimos de por si no se frenan ante los demás y entre ellos, sólo ellos.

Los independientes Margarita Zavala y Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón andan en lo suyo tras 865 mil firmas nada más, es decir ocupados hasta decir basta.

Sorpresas nos darán otros partidos, como Alianza, el Verde, Encuentro Social, muy misteriosos.

El adversario a vencer es –adivinaron- el buen Andrés Manuel López Obrador, ese que de contiendas se las sabe de todas y que la única posibilidad real que tiene de llegar –ya hasta los vecinos de Estados Unidos levantan cejas- es que obtenga una votación muy mayor, cuestión que ni al PRI ni al Frente les conviene. Va con el PT que se las gasta bonito.

Así los avances políticos, hasta ahora. La ciudadanía, más allá de los ambientes festivos decembrinos, está muy atenta.

Mientras el buen Meade, cuate de Peña Nieto y de Videgaray, se deja querer y a cuanto coctel, foro seminario, acto oficial, boda bautizo llega, arrebata saludos, abrazos y buenos deseos navideños y de los otros.

Discreto Miguel Osorio Chong atina a seguir su trabajo muy reiterativo por cierto desde que es secretario de Gobernación de la apatía de la mayor parte de los estados federados que nada más no le hacen caso de entrarle de lleno a los asuntos de policías, ladrones, narcos y todo lo que se ocurra en la lista.

Muelle 1: Se buscan mujeres interesadas en la política, porque ni el mismo PRI da cuenta de la siempre entusiasta Claudia Ruiz Massieu, quien aspira, con toda sinceridad, dirigir este organismo político; está como si tejiera sin hilo.

Muelle 2: Si de mujeres se trata, una pena el fallecimiento de la excanciller Rosario Green, funcionaria digna de ejemplo para muchos y muchas, con calidad de estadista, tuvo oportunidades y tampoco la dejaron seguir.

Muelle 3: Si sólo 33 por ciento de las carretas están pavimentadas y de éstas una décima parte son autopsitas, qué esperan los creadores de los planes de desarrollo apurar en la materia. Y de paso rescatar ferrocarriles y marina mercante. Cuánto atraso.

 

 

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